NUEVOS
RETOS A LA CATEQUESIS HOY.
Este primer capítulo nos
muestra algo importante, pero al mismo tiempo preocupante y es los problemas
que está teniendo la catequesis, enmarcándolo en nuestro tiempo. Es un claro
estancamiento del proceso catequético, a pesar de los esfuerzos que se
realizan; no se ha visto la renovación que proponía el Concilio Vaticano II. El
cual como dice en el documento nos invitan a volver a la fuente primaria de la
palabra de Dios, a reflexionar sobre ella en función de la educación y
crecimiento de la fe y a ubicar la catequesis en un proyecto renovado de la
Iglesia.
Al parecer no se han visto
los suficientes frutos del esfuerzo que la Iglesia hace para formar su grey.
Pero por supuesto es de relevancia notar que tales esfuerzos (luces) si se han
hecho, algunos ejemplos serian: ministerios laicos, avances en el protagonismo
de la mujer, la floración de nuevas formas de comunidad, entre otras. El
documento nos muestra algunos problemas del sistema tradicional de la
catequesis; crisis del proceso tradicional de iniciación cristiana, es decir,
el proceso de iniciación en realidad lleva al joven a concluir su profesión de
fe, es como decir que no inicia sino que termina el proceso; otro seria que el
mensaje que quiere dar la catequesis, pues ya que no lo está logrando porque
suele ser pobre y sin calidad; la catequesis solo está quedando como catequesis
infantil y no trasciende a un destinatario clave, el adulto.
Hay que mencionar las
dificultades en práctica pastoral; es de notar situaciones tales como la poca
calidad o más que calidad eficiencia en la educación religiosa ya que los
agentes que ayudaban han perdido relevancia y es ahora la sistematización la que tienen mayor poder como agentes
socializadoras, también que nos falta la verdadera decisión, porque se habla y
se habla de evangelización, pero esto no va más allá de palabras bonitas, se ha
tenido un error al querer separar fe y cultura, sabiendo que ambas pueden ser
apoyo, pero divididas es muy difícil; el mismo Papa Pablo VI lo afirma en la evangelii nuntiandi, los sacramentos se
han convertido en un acto social y no
de fe, se realizan es para cumplir con la sociedad y quedar bien.
Una realidad clara
que nos muestra este capítulo es la grave situación actual que está viviendo el
catolicismo dentro del mundo, es tan grave que en algunas partes son
consideradas como una “bellas ruinas" que se muestran en un museo, y esto
se le añade las expansiones de las sectas; ya en algunos lugares estas denominaciones
y hasta el islam aumentan en mayor proporción que el mismo catolicismo y para
notar esto nos muestran una pregunta: ¿acaso nosotros seremos los últimos
cristianos? Si esto es verdad o no es hora de despertar de ese adormecimiento
del celo pastoral y misionero.
Una expresión
bastante fuerte que nos menciona el testo es cuando dice: “en una sociedad
tentada por la fragmentación y la crisis de valores, la religión corre el
riesgo de ser reducida a un producto de usar y tirar”. Esto es algo que nos debe
sonar como una llamada de emergencias a actuar con rapidez y eficiencia según
la necesidad de la época de hoy, porque como dice el mismo texto no es que sea más
difícil o complicada que las anteriores, solo que es diferente.
En general este
capítulo es un llamado de atención a todo el cuerpo de la Iglesia a dar más de
lo que lo hemos hecho, ya que decir que la cultura o el ambiente o que
cualquier cosa tiene la culpa de todo esto no es algo se pueda afirmar,
hablamos de una separación entre fe y vida, pero no hay argumentos de peso, y
nos mencionan la necesidad de un nuevo modelo de cristianos, ese que tiene una
relación abierta a la cultura, a la sociedad y sin dejar su eclesialidad. Hay
que buscar esos nuevos horizontes a la catequesis.
Pero por supuesto no
podemos solo mencionar lo malo de esta situación, tenemos que tener esa
confianza, esa esperanza de que pueda mejorar y esto depende mucho de lo que
cada uno como cristiano y todos juntos como comunidad podamos hacer, son
momentos difíciles pero que se pueden superar con la ayuda de Dios y de su
Iglesia. Me gustaría concluir con las mismas palabras con que concluye el capítulo
que es que la catequesis, claro que tiene un futuro pero a costa de esas decisiones
audaces y comprometidas.
lo mas difícil es lo de la iniciacion cristiana.
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